Amparo Olivares

La casa de la olivera

Este libro entrelaza historias anónimas pero intensas, ambientadas en la época actual y durante el reinado de Jaime I, alrededor de la Casa de la Olivera, un palacio que ha sido testigo de múltiples vivencias.

HASTA LOS 100 AÑOS; Presentación de mi novela

En mis oídos aún resuenan los aplausos, son como una suave melodía que me acompañan de regreso a casa. Estoy contenta y al mismo tiempo tan nerviosa, que sé que no voy a poder conciliar el sueño. Demasiadas emociones, demasiados miedos superados. Entro en el despacho, silencio, ordenador cerrado, papeles amontonados, tengo que ordenarlo, -pienso-, pero será después, ahora quiero conservar el recuerdo de esos intensos días de trabajo, no quiero borrar tan pronto la felicidad del sueño acariciado.

Aquellas inquietudes que un día de la manera más inesperada surgieron en mi interior, se fueron convirtiendo en ideas y las ideas fueron adquiriendo forma y la forma se transmitió en palabras y las palabras en frases y las frases en diálogo y el diálogo dió paso a los personajes y los personajes fueron cobrando vida.

NACIMIENTO DE LA NOVELA HASTA LOS 100 AÑOS

En un principio, eran como simples marionetas que bailaban en mi mente. Después, lentamente bajaron hasta el corazón y fue en ese preciso momento cuando de manera ficticia se convirtieron en personas con vida propia, comenzaron a moverse con absoluta libertad, viajaron, y adquirieron su propio lenguaje. Mis dedos inquietos recorren las teclas del ordenador, se suceden los minutos, las horas, los días, las semanas, los meses…, no importa el tiempo ni el cansancio, la magia de las palabras es tan potente que tengo que llegar hasta el final.

Los personajes caminan sobre el papel blanco de las cuartillas; aman, sueñan, ríen, lloran, y como grandes actores se mueven con toda naturalidad. De pronto, veo que se han convertido en parte de mi familia imaginaria; yo los he creado, les he dado vida, aunque también soy consciente de que no me pertenecen, que al igual que sucede con los hijos, un día tendrán que volar.

COMIENZA LA HISTORIA

El narrador va describiendo esos paisajes que surgen en mi imaginación, como un paraiso de sueños almacenados, y va creciendo la historia, una historia escrita para ser leída y la historia se convierte en libro y el libro tiene que ser presentado. Ha llegado el momento tan temido y esperado, porque entonces surge el miedo a la decepción del fracaso.

Presentación hasta los 100 años

Estoy en la sala, he llegado con muchos minutos de antelación, siento que los nervios golpean mi garganta y hacen latir deprisa el corazón. El reloj va marcando el tiempo, se acerca la hora, miro la puerta con angustia. Entra un grupo de personas, ya no estoy sola, -pienso aliviada-, otro grupo más se acerca y otro más… y en un corto espacio de tiempo la sala se llena. Mi nieto se acerca y pregunta. ¿Yaya todas esas personas es que te quieren mucho? Le acaricio la cabeza, no puedo responder, la emoción me invade, pero no quiero, no puedo llorar.

En el silencio de la sala, suena la voz de Aureliano, el presentador, son palabras bonitas que me llegan a lo más hondo del corazón. Y mientras las escucho, me preguntó aterrorizada ¿Podré hablar o las palabras quedarán ahogadas en mi garganta? Ya no queda tiempo, tengo que hablar. Aparto las cuartillas con las cuatro frases que me había anotado, mejor hacerlo mirando a la gente y dejándome llevar por lo que en estos momentos estoy sintiendo. Comienzo con timidez y aliviada siento que no se me ha secado la garganta, surgen las primeras frases, recuperó la serenidad y el diálogo brota con la fuerza de un manantial. La gente me mira y yo les miro también y surge la comunicación, el deseo de transmitirles el agradecimiento y mi afecto más sincero.

FINAL DE LA PRESENTACIÓN

Alfredo Aranda, el Regidor de Cultura, cierra el acto, es de mí y no de otra persona de quién está hablando, y de pronto me siento pequeña y grande a la vez, porque el sueño ya se ha convertido en realidad. Estallan los aplausos y con ellos el miedo queda eclipsado.

Ahí está mi libro, ya es parte de todos los alzireños y de todos aquellos lectores que deseen leerlo. Siento la cercanía de todos los asistentes, en esas manos que estrecho, en el calor de los abrazos y en los besos que recibo. En medio de todo ello, se me acerca una mujer y con voz dulce me dice -Quiero darte las gracias- -a mí, ¿por qué? – preguntó sorprendida y ella me responde – Porque había perdido la costumbre de leer y tus libros me han hecho recuperarla de nuevo- Hay sorpresa y satisfacción en esas palabras. -Gracias- es lo único que soy capaz de responder.

Y esas gracias quiero que se extienda como un suave viento de primavera a todos las personas que hoy me habéis acompañado y habéis hecho posible que el sueño se haya convertido en un bello despertar.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *